P10 P20
La piel y el Sol
FAQ
Disfrute del sol de forma responsable.
Es importante mantenerse alejado del sol durante las 12.00 y las 16.00h, cuando la intensidad de los rayos alcanza su mayor grado. Trate de no exponerse al sol por más tiempo de lo que su tipo de piel tolera, teniendo siempre en cuenta la intensidad del sol y el lugar donde se ubica.
Trate de evitar una exposición prolongada al sol, incluso si ha hecho uso de protección solarduradera como “once a day”.
Los bebés y los niños pequeños deben permanecer alejados de los rayos directos del sol. Evite usar el producto directamente sobre la piel irritada por el sol o que presente quemaduras leves.
Aplique una capa generosa y uniforme de P10 o P20. Por regla general un adulto necesitará entre 30 y 40ml para una total protección de todo el cuerpo.

EL SOL

Sin el sol no habría vida en el planeta tierra.

El sol es, entre otras cosas, una fuente importante de vitamina D. La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber y metabolizar el calcio, elemento esencial en el desarrollo de unos huesos sanos. Esto se traduce en el papel tan importante que juega el calcio a la hora de mantener una buena salud.

Al mismo tiempo el sol es una fuente de luz y calor, el cual produce una percepción general de bienestar.

Recibimos luz solar de forma variada. Cada tipo diferente de luz posee sus propias características.

Los rayos infrarrojos (el calor), luz visible y luz ultravioleta. La luz ultravioleta se divide en tres categorías:
Los rayos UVA poseen una longitud de onda de 400-320 nm. Son los causantes de la acción de ponerse moreno, pero al mismo tiempo acelera el envejecimiento de la piel. El 99% de la radiación solar ultravioleta al nivel del mar nos llega en forma de rayos UVA. 

Los rayos UVB poseen una longitud de onda de entre 320-280 nm. Son los responsables del daño causado a la piel en forma de quemadura. Gran parte de los rayos UVB son filtrados por la capa de ozono que rodea la tierra, las nubes e incluso los cristales. Pero incluso la acción de unos pocos rayos UV B pueden causar quemaduras solares en la piel. Gran parte de los rayos UVB se filtran gracias a la capa de ozono, las nubes e incluso los cristales de las ventanas, pero incluso una pequeña dosis de éstos pueden dañar la piel.

Los rayos UVC tienen una longitud de onda de entre 280-100 nm y nunca nos alcanzan, ya que son bloqueados en la atmósfera gracias a la acción de filtro que nos proporciona la capa de ozono.

LA PIEL

La piel es el mayor de los órganos del cuerpo humano, con una superficie de entre 1,5 y 2m2. Se compone de células y tejidos y es la frontera entre nuestro organismo y el medio que nos rodea.

Existen dos capas principales en la piel: la epidermis –la capa externa- y la dermis que es la parte interna. Dentro de esta última se halla la hipodermis, donde se acumulan los lípidos o grasas y a través de la cual los vasos capilares alcanzan la dermis. La epidermis carece de riego sanguíneo directo, y se nutre a través de la dermis.

La epidermis es nuestra interfaz con el mundo exterior y se compone de dos capas; una viva -la interior- y otra muerta –la exterior-.

La capa muerta (también conocida como capa córnea) son las células de la piel que observamos a simple vista. La capa interior, la viva, se llama capa espinosa o malpigiana y es la encargada de producir las células muertas que podemos ver. Es esta capa la que se ve afectada por los rayos del sol cuando nos ponemos morenos.

La capa malpigiana posee la siguiente estructura: junto a la dermis se encuentra la capa basal, y encima de esta la capa Espinosa. Más arriba de esta se halla la capa granular. Entre las células basales conviven otro tipo de células llamados melanocitos, los cuales producen melanina, que es la fuente de pigmento natural responsable de que nos pongamos morenos.

El aspecto que presenta nuestra piel viene determinado por la melanina, que como hemos dicho antes es producida por los melanocitos. El número de melanocitos presente en una zona concreta del cuerpo es constante entre las distintas razas humanas. Las diferencias de color se deben en gran medida a los tipos de pigmento y cantidad de melanina producida. Los melanocitos producen dos tipos de pigmentos: eumelanina (marrón o negra) y feomelanina (roja o amarilla).

TIPOS DE PIEL

Si es usted de origen caucásico y no posee una piel morena, esto significa que las células de su piel carecen de protección contra la radiación de la luz ultravioleta. Esto le convierte en un blanco fácil para sufrir quemaduras si se expone demasiado al sol.

Cuanto más clara sea su piel, mayor es el riesgo de que pueda quemarse y viceversa; cuanto más oscura sea su piel, mayor tolerancia al sol.

El nivel de tolerancia se incrementa cuanto más nos exponemos al sol.

RAYOS UVA

Entre un 10 y un 50% de los rayos UVA que alcanzan nuestra piel atraviesa las capas exteriores hasta llegar a la parte interna. Es allí donde, al recibir estos rayos, se activan los melanocitos que producen melatonina. Esta reacción causa que nos pongamos morenos, al mismo tiempo que envejece nuestra piel.

 

La pigmentación se produce como respuesta para proteger las células de la piel, ya que absorben los dañinos rayos UV. En otras razas distintas a la caucásica, la secreción de eumelanina se produce de forma continua, de manera que la piel se encuentra siempre pigmentada en mayor o menor medida.

 

Los pelirrojos producen más feomelanina, lo cual hace que no consigan ponerse moreno de forma fácil.

RAYOS UVB

Los rayos UVB queman la piel y por tanto incrementan el riesgo de sufrir cáncer de piel. Tan solo 1-10% de los rayos UVB son capaces de penetrar la capa externa de la piel. Esto se debe a su corta longitud de onda. De esta forma éstos no alcanzan a afectar los melanocitos. Sin embargo la piel quemada tiene que regenerarse, y es durante este proceso cuando se pueden producir las distintas mutaciones causantes del cáncer de piel. Cuanto más temprana sea la edad a la que se produzcan estas quemaduras, mayor es el riesgo de sufrir cáncer de piel. 

 

La siguiente ilustración detalla la forma en la que los rayos UVA y UVB penetran nuestra piel.

QUEMADURAS SOLARES

La penetración de rayos UV en la piel humana es muy baja. La radiación ultravioleta rara vez traspasa la epidermis, la capa más externa de la piel.

 

Cuando usted se quema por la acción del sol, su piel es dañada por los rayos UVB y el cuerpo reacciona con una serie de acciones. En realidad esa quemadura no es sino un eritema de rayos UVB inducidos (enrojecimiento e inflamación) causado por el incremento del flujo sanguíneo en la zona afectada. Esto sucede de 4 a 24 después de la exposición al sol. Esto se produce como respuesta para reparar las células dañadas. Eritema es un indicador de daño UVB severo, Hoy se sabe que hay una estrecha relación entre quemaduras severas repetitivas y el incremento en el riesgo de padecer cáncer de piel con y sin melanoma.

ALGUNAS REGLAS SIMPLES

Seguir algunas normas simples puede ayudarle a disfrutar del sol sin padecer el dolor y las molestias que provocan las quemaduras solares:

 

• Evite permanezca al sol durante las 12.00 y las 16.00 h, cuando los rayos UV alcanzan su mayor intensidad.

 

• Use siempre protección solar. Incluso si lleva ropa o se encuentra a la sombra, estará expuesto a la radiación solar. Al menos en su cara y manos lo estará.

 

• Recuerde que la nieve, el agua y la arena reflejan la luz del sol, multiplicando la intensidad de los rayos.

 

•Los niños pequeños no deben permanecer al sol.

SOL Y LOS MEDICAMENTOS

Algunos medicamentos pueden causar ciertas reacciones de hipersensibilidad, las cuales no pueden ser evitadas incluso si se usa protección solar.

PROTECCION SOLAR

A fin de minimizar el efecto dañino de los rayos del sol, es aconsejable usar protección solar.

 

Los productos de protección solar reflejan o absorben la luz ultravioleta. Se pueden reflejar los rayos UV mediante productos que contengan óxido de cinc o dióxido de titanio. Por otra parte se puede absorber la radiación con filtros químicos de la misma forma que la melatonina lo hace.

 

Los protectores solares son clasificados por su FPS o factor de protección solar.

 

Independientemente del tipo de protector solar empleado, es necesario aplicarlo de forma abundante. De lo contrario uno puede no estar tan protegido como piensa. Por ejemplo si emplea tan solo la mitad de la cantidad necesaria de un producto con FPS 20, en realidad está alcanzando una protección equivalente a FPS 10.

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